Esta página tiene un ritmo de visitas bien particular. En términos de producto atractivo para desenfrenados clientes, es simple y llanamente pésimo, sin embargo, de vez en cuando recibo spam que, aun cuando molesto, también me hace pensar que, de algún modo estoy recibiendo visitas, quizá extraños robots que sacan esta url desde una base de datos. Esas bases de datos, a su vez, fueron hechas muy posible por otros bots y la presencia humana está reducida a un ínfimo porcentaje. En ese mismo espíritu, el hecho de recibir spam, de algún modo, sirve para hacer ping con otras redes. Recibir spam (en una medida moderada, por supuesto) es el equivalente a un QSL automatizado.

Independientemente del juicio o reinterpretación (menos agresiva) respecto al spam, hace un tiempo decidí hacer algo para no recibir estas “notificaciones de presencia” pues, con cada visita de spam yo recibía el mail avisando de un nuevo comentario. Tras dos toques en el celular, acusaba recibo de una nueva visita automatizada y deshumanizada, con contadísimas excepciones en que de verdad alguien había decidido leer lo que había escrito y, además, comentar. Agradables eventos, la mayoría de las veces (de esas pocas veces). Instalé el clásico captcha, para que si llegaba algún bot, al menos fuera no el más imbécil. Siguieron llegando en mucha menor medida. Así que me puse a leer estos mensajes automatizados y encontré características de los contenidos del spam:

  • Existen dos tipos: i) los que dicen nada en concreto, sino solo palabras inconexas; y, ii) los que simulaban ser un comentario.
  • En general, giran entorno a enfermedades, adicciones o sexo (publicidad de viagra, drogas, relajantes musculares, etc).

Con las palabras observadas en lo mensajes confeccioné una lista negra que el sistema reconocería como spam inmediatamente, sin embargo, con los que simulan comentarios no he logrado encontrar elementos en común… pero son notoriamente menos frecuentes que los que consisten en promoción inhumana de productos, así que era soportable. Siempre han sido comentarios en inglés fingiendo interés y entusiasmo por el artículo publicado, obviamente no los publico, porque en todo caso siguen haciendo promoción “incidental” (por decirle de algún modo) con el link que dejan con su nombre (que, en caso de ser clickado por algún visitante humano lo llevaría a quizá donde). Pero hoy decidí mirar algunos de los links que traen estos mensajes robóticos y me encontré con que todos son de páginas sin ninguna relación entre sí y algunas de ellas que, aun son incoherentes consigo mismas, como por ejemplo, una página de venta de ritalín cuyos links (todos) envían a un juego en línea. Todo esto me hizo pensar en cosas como, entonces ¿Qué es lo que están promocionando los mensajes de spam? ¿Porque los links spam llevan a sitios de cosas que no son en absoluto serias y no reportarían utilidad a alguna para quien la haya escrito? Imagino que, tal vez, para simular haber sido una campaña de publicidad exitosa…

  • Soy un desarrollador joven, junto a un grupo de amigos programamos un juego para iphone y android. El juego es gratuito, pero para tener más puntos hay que pagar 10¢, confiamos en que nuestra propuesta es entretenida pero nos ha costado llegar a más personas. Pagaremos algo de dinero a un sistema de publicidad para que llegue más gente a jugar.
  • Han pasado dos semanas y hemos recibido muchas más visitas a nuestra página, las compras no han subido tanto… tal vez nuestro proyecto era tan bueno. ¿La publicidad tiene la culpa? No y, en caso de que sí, fue porque tampoco optamos por una opción más cara.

Y si… ¿las visitas no fueron personas, sino otras páginas y esas visitas consistan en tener en sí los links originales? Si así fuera es obvio que nadie compraría nada jamás y, tal vez, en efecto, nunca nadie compra nada jamás gracias a esa publicidad y en realidad la publicidad que funciona realmente es toda la demás, en la que consta que al otro lado habrá algún ser humano interesado o interesable al menos (tv, eventos, publicidad en lugares públicos).

Para continuar con esta especulación distópica, podríamos imaginar que los productos promocionados no son, en realidad un producto sino un espacio repleto de más publicidad que, obviamente funcionará del mismo modo que la que está promocionándola y que a su vez, cumplirá su cometido siendo publicada del mismo modo que están publicadas sus publicidades. De algún modo, todo este barullo de visitas y publicidad, dejaría a alguien ganando dinero: la persona que recibe las inversiones de los inocentes externos a este ecosistema robotizado.

Cuando comencé a escribir este artículo no pensé que terminaría concluyendo en algo tan disparatado. Internet es algo hermoso. Este artículo ha sido escrito por un robot.