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Camilo Villavicencio Garrido

Información creada o curada por mí

Sobre necesidad y deseo

noviembre 18, 2019 — Camilo Villavicencio

Texto recibido un día de 2012

Pensemos en un largo viaje, el cúal no posee un tiempo definido.

Para realizar este viaje el hombre se debe desplazar y entonces se hace acompañar por un fiel amigo, un caballo, al que llamaremos necesidad. Para sorportar el largo camino hace uso de una carreta, a la cual llamaremos deseo. Esta carreta se articula por dos ruedas, una de ellas llamada placer y la otra desilusión.

Para sobrevivir en el largo camino, el hombre llena su carreta de ornamentaciones.

Comienza su camino en Oriente, con la luz de la esperanza, con su caballo descansado y lleno de entretenciones que hacen que las ruedas del placer y la desilusión lo mantengan con su biología y psicología en una condición de normalidad. A medida que el camino transcurre, el caballo se agota, sobre todo en caminos donde la rueda de la desilusión se empantana y conlleva grandes dolores. Llega un momento en que el hombre sabe que su fiel compañero no puede seguir con su pesada carga y debe ir pensando en alivianarla en el camino. Hecho esto, observa como quedan atrás mitos, dogmas y paradigmas entre otras cosas, sintiendo que el pasado comienza a perder sentido. Sus herramientas, la inteligencia, rectitud y gran voluntad son forjadas en esta historia de placer y desilusión.

El hombre sabía que había perdido mucho tiempo, el cúal, además era irrecuperable, llega a un valle del Sur y vuelve a reflexionar. El Valle del Sur mostraba una geografía menos compleja, pero él sabía que la prudencia en el caminar le iba a significar que las ruedas del placer y la desilusión mantuvieran un equilibrio. Al avanzar sin grandes sobresaltos, comenzó a llenar el carro nuevamente con ornamentaciones, viendo como su fiel amigo ya no podía con el peso del carro del deseo.

Se acercaba el ocaso y el camino a Occidente; el caballo relinchaba de cansancio y el hombre detiene su carro y reflexiona profundamente. Comprende que debe dejar atrás el carro del deseo, él sabe que la rueda del placer ya no estará más presente, pero tampoco la rueda de la desilusión. Sube al caballo, la necesidad, y corre sin descanso hacia el ocaso.

En el horizonte se ve como este hombre ha alcanzado la plenitud, con su fiel compañera la necesidad, transformando todo lo que le rodea, tomando desde ese instante el control de las riendas de su destino. Estabamos frente al hombre libre.

Tags: cuento